
Estas primeras palabras resumen a la perfección lo acontecido en el estadio Centenario. Allí, San Martín perdió otra vez y frustró sus posibilidades de acercarse al lote de punteros, que es comandado por San Martín (SJ).
La primera y única alegría del primer tiempo la aportó -cuando no- Aldo Visconti. El delantero Santo, a los 43 minutos, recibió un lateral y como todo buen goleador -con el arco entre ceja y ceja- se dio la vuelta y disparó. El misíl de Visconti se coló en el ángulo superior derecho del arco cervecero y la alegría era toda tucumana.
Ya en el segundo tiempo, San Martín intentó mantener la ventaja. Sin Martín Andrizzi, quien se lesionó ni bien comenzó el partido -lo suplantó Pablo Cantero-, el mediocampo Santo hizo lo que pudo para evitar que Quilmes avanzara, pero como por una cuestión normal esto sucedió.
De esta manera, el local se aproximó peligrosamente hacia la meta custodiada por Sebastián Cuerdo. Fue y fue hasta que a los 34 Facundo Sava la mandó a guardar. El arquero Santo no pudo hacer nada para evitar la caída de su vaya. 1-1.
Pero las cosas no terminaron ahí. Porque tres minutos después, Carrasco tomó un rebote en el área tucumana, para sentenciar el 2-1 definitivo, cuando el empate ya muchos de la visita lo miraban con buenos ojos.



