En un inédito golpe a la medios de comunicación y a la libertad de prensa, el gremio de Camioneros trató de impedir anoche la salida de los diarios Clarín y La Nación, al bloquear durante horas las plantas de impresión. Fue el más grave ataque contra los medios gráficos desde el resurgimiento de la democracia, en 1983.
Los militantes de Pablo Moyano recién levantaron su medida cerca de la una y media de la mañana, frente a un llamado de Norberto Ciaravino, el jefe de Gabinete del Ministerio de Trabajo. El funcionario se comunicó con el jefe sindical para indicarle que el gremio tenía que sentarse a una conciliación obligatoria, que tendrá lugar el lunes. La instrucción para que los camioneros se retiraran del lugar habría partido de Carlos Tomada, el ministro de Trabajo.
Hasta que llegó el llamado del funcionario de la cartera laboral, los seguidores de Pablo Moyano habían bloquearon con un centenar de camiones la planta de impresión de Clarín y La Nación , ubicadas en la calle Zepita al 3.200, en el barrio de Barracas. Había camiones atmosféricos (que se utilizan para la limpieza de sumideros) y de basura que impedían los accesos y salidas de la planta.
El clima era muy tenso. Los empleados de la planta de Zepita estaban listos para salir con los diarios, pero los camioneros se lo impedían. Había 300 manifestantes (1.000 según Camioneros) que estaban apostados en todos los ingresos y accesos. Más de 45 policías, distribuidos en 10 patrulleros y 2 camionetas permanecían impávidos, mirando a unos y otros pero sin hacer nada al respecto.
Desde la mañana había una orden de custodia por parte del Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, "en prevención de eventuales bloqueos por parte del Sindicato de Camioneros" .
Ayer fue el tercer día consecutivo que Camioneros atentó contra la publicación de los diarios. Primero fue el miércoles por la noche, cuando los militantes que responden a los Moyano bloquearon el acceso a las plantas de impresión de varios diarios, incluyendo las de Clarín y La Nación, lo que demoró la distribución de los mismos.
El jueves, los mismos militantes mantuvieron tomada la distribuidora Mariano Acosta, que linda con el Riachuelo, impidiendo la salida de ejemplares.



