El subcomisario Claudio Fernández dijo que "se reconstruyeron los hechos y se llegó a la conclusión de que aparentemente ocurrieron en el seno familiar".
La intervención policial fue suscitada por el propio sospechoso quien se dirigió a un móvil policial que patrullaba la zona. Los agentes tomaron nota de la tranquilidad con que el hombre informó sobre la situación.
El denunciante carecía de llave, de modo que los agentes policiales forzaron la puerta de entrada y descubrieron a las víctimas que, según las primeras pericias, llevaban unas diez horas muertas.
"Presentaban heridas múltiples. Las principales producto de golpes lo suficientemente contundentes como para provocarles la muerte, y heridas accesorias producidas por arma blanca", dijo Fernández.
El portavoz policial indicó que el sospechoso no ofreció una explicación convincente sobre sus movimientos en esa jornada. "La casa estaba cerrada, no faltaba ningún elemento. La hipótesis de robo está descartada", añadió.



