23.04.2014 |
Actualizado : 20:23 hs |

Murió en su casa y los chanchos le comieron la cabeza



Gustavo Pacheco, de 40 años, fue encontrado muerto en el interior de su casa en el barrio La Favorita de la capital mendocina. Las causas del deceso son motivo de pesquisa, pero de lo que no hubo dudas fue que algunos de los cerdos que el hombre criaba tenían hambre ya que el cadáver estaba incompleto.

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Gustavo Pacheco, de 40 años, fue encontrado muerto en el interior de su casa en el barrio La Favorita de la capital mendocina. Las causas del deceso son motivo de pesquisa, pero de lo que no hubo dudas fue que algunos de los cerdos que el hombre criaba tenían hambre ya que el cadáver estaba incompleto.

El hallazgo se produjo ayer a las cuatro de la tarde, cuando uno de los hermanos de Pacheco llegó hasta la casa que queda en el Acceso Dos, frente a la fábrica de mosaicos, "ya que el hombre no había ido a trabajar de sereno en la noche anterior y eso llamó la atención de su hermano", dijo la fiscal Daniela Chaler.

Cuando el hermano de la víctima caminó un poco por la vivienda, dio con el cuerpo de Gustavo tirado en una de las habitaciones de la morada.

De momento, la justicia investiga los motivos del deceso (aunque a priori no habría existido un acto delictivo de por medio), y mientras se esperan los resultados de la necropsia, caratularon el hecho como "averiguación de muerte".

A los efectivos de la subcomisaría Gauna les llamó la atención el trato que tenía el hombre muerto con los cerdos que criaba."Al parecer, los animales andaban por la casa como si se tratara de mascotas comunes, como perros o gatos; había varios; entre ellos una hembra que acababa de parir", soltó un policía.

Asimismo, las autoridades judiciales observaron que al menos dos de los ejemplares presentaban restos de sangre en sus hocicos, por lo que se sospecha que esos cerdos fueron dos de los que comieron la cabeza de quien era su dueño.

Entretanto, en lo referido a la pesquisa propiamente dicha, la fiscal Chaler indicó que la vivienda estaba cerrada "ya que tenía un candado por dentro"; aunque no se descarta -de haber existido algún hecho delictivo- que el autor haya ingresado por los fondos de la propiedad.

Otro elemento que invita a la duda es que la casa estaba totalmente desordenada; "pero no sabemos si es porque alguien desordenó todo en busca de algo, o porque la víctima era una persona desordenada", confió otra fuente de la investigación.

Para hoy, la fiscal tenía una lista de personas allegadas (y familiares) de la víctima para tratar de reconstruir las últimas horas de Pacheco.

La víctima fatal, además de criar cerdos para la venta, era uno de los serenos de la fábrica de mosaicos que queda justo enfrente de su casa, publicó Los Andes.


Murió en su casa y los chanchos le comieron la cabeza

 

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